El delivery, una alternativa afectuosa

Redacción BAT Sin Fronteras

Es indiscutible pensar que el servicio delivery cumplirá un rol importante en las celebraciones del mes de diciembre. Muchos platos de esta época serán puestos en las mesas de los hogares gracias a un motorizado (o ciclista) que a su vez sacrificará su propia fiesta para servir en tan importantes fechas.

Los (o las) repartidores llegarán con regalos de familiares, amigos y relacionados. A lo largo del año han sido profesionales fundamentales en nuestra adaptación a nuevos hábitos de consumo, y modos de satisfacer tantas necesidades.

Aunque la crisis generada por la pandemia del Covid-19 ha cerrado puertas de negocios, establecimientos, empresas e industrias, ha potenciado propuestas que se muestran creativas y que rápidamente se nos hacen ingeniosas frente a una realidad en permanente transformación. La región suramericana ha sabido aliviar el impacto de las personas que se encuentran en aislamiento obligatorio, y hasta ha refrescado vínculos sociales a través de obsequios a domicilio. 

La entrega del delivery no solo hace que se mantenga un proyecto, una empresa, o un negocio, sino hasta una relación interpersonal. El progresivo aumento del uso de dispositivos móviles y las redes sociales no sustituye los efectos de la sociabilidad presencial, pero sí lo ha revalorizado.

Hoy cuando tantos estamos separados por miles de kilómetros, o porque cada contexto según la localidad es en alguna medida inflexible, las aplicaciones digitales nos brindan una gran ayuda y se hacen cada vez más indispensables para poner paños de agua tibia a la añoranza.

Una manera de permanecer en la tradición y promoverla entre allegados, podría ser el obsequio de un plato «decembrino» típico de la región. Este regalo podría traer a la memoria recuerdos de épocas pasadas, reactivar paladares, hacer conocer a los integrantes más jóvenes el sabor de una tradición y conectar con la cultura que nos une.

En este comienzo de posibilidades que seguro se multiplicaran, queremos compartir contigo el sabor de lo propio, compartiendo contigo esta excepcional receta que nos conecta en la distancia.

Dulce de papaya o lechosa verde

Dulce de lechosa verde en almíbar (15 porciones)

Ingredientes

2 kilos de lechosa muy verde, pelada, sin semillas y cortada en tajadas muy delgadas, de ½ a 1 centímetro de espesor, por 10 a 12 centímetros de largo (comprar 3 kilos de lechosa bien verde); 12 tazas de agua; ½ cucharada de bicarbonato de sodio; 15 tazas de agua; 1 ½ kilo de papelón; ½ kilo de azúcar; 20 clavos de especia; 3 a 4 hojas frescas de higuera (opcional).

Preparación

1.     En una olla grande de acero inoxidable, se pone la lechosa con el agua que le cubra unos 3 centímetros, unas 12 tazas y el bicarbonato. Se lleva a un hervor y se cocina a fuego fuerte tapado por unos 2 a 3 minutos. Si se puede, conviene antes de cocinarla, ponerla extendida sobre una tabla al sol por 2 a 3 horas, aun cuando no es imprescindible.

2.     Se cuela a través de un colador de alambre, se lava muy bien con agua fría corriente y se pone aparte.

3.     En una olla grande se ponen las 15 tazas de agua con el papelón y el azúcar. Se lleva a un hervor y se cocina por 15 minutos. Se pasa a un envase, se lava la olla y en ella se cuela ese líquido a través de un colador de tela.

4.     A la olla que contiene el líquido se agrega la lechosa que se tiene aparte, los clavos y las hojas de higo (opcional). Se lleva a un hervor y se cocina destapado por 1 hora 30 minutos, hasta que el almíbar se ponga grueso aunque no demasiado, cuando caen lentamente las gotas de una cuchara de madera y al final forman un pequeño hilito. Las tajadas de lechosa deben estar brillantes.

5.     Se retira el fuego, se eliminan los clavos y se deja enfriar en la misma olla. Se pasa a un envase o dulcera de vidrio, se deja enfriar y se mete en la nevera donde se puede conservar hasta por 2 meses.