Las celebraciones se limitan y la tradición evoluciona

Mariana Dávila Arzola

Gran parte del continente latinoamericano permanece aún en un estado generalizado de cuarentena parcial o total. En Venezuela, debido a la serie de medidas que tomó el Ejecutivo Nacional para evitar la propagación del COVID-19, varias celebraciones se han dejado de manifestar tradicionalmente en el territorio. Prácticamente todas las fiestas populares y religiosas venezolanas fueron suspendidas desde el inicio de la pandemia por el hecho de ser celebraciones que en su mayoría congregan a grandes multitudes. Las fiestas, los bailes, las actividades presenciales no tienen cabida por los momentos. Los actos populares ya no deben realizarse como se hacían hasta hace unos diez meses. La celebración tradicional y la identidad cultural han tenido que reinventarse. 

Claro que existen excepciones: ciertas localidades se reúnen e intentan reproducir los actos de manera tradicional con un grupo de personas reducido. Mientras tanto, otros buscan disfrutar de los espacios y lugares públicos comunes tomando en cuenta las medidas de prevención de contagio, como el uso del tapabocas, máscaras y lentes, y celebran festividades en las propias comunidades de origen, a nivel parroquial, de barrio o de familia,: procurando no perder una tradición, se trasladan las fiestas suspendidas a entornos privados. La manera de rendir homenaje a la cultura, historia, religión se ha ido transformando durante este año. La mayoría de las comunidades buscan salvaguardar la salud de sus habitantes. Las comunidades han optado por la creatividad y la innovación, han encontrado otras maneras de festejar su herencia folclórica y expresarse públicamente. 

La emergencia sanitaria actual impide que una gran cantidad de personas se reúnan para bailar, danzar, cantar, rendir tributo a imágenes. Ahora, las celebraciones se realizan, principalmente, en línea. Mientras se definen nuevas medidas sanitarias, los actos se han suspendido y se han activado nuevas ofertas virtuales. El uso de las redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter y de las aplicaciones como Zoom, Google Meet y Skype han sido algunos de los vehículos escogidos para continuar con la transmisión de la tradición, incluso antes de la pandemia. Las nuevas generaciones de cultores han utilizado estas posibilidades en línea desde hace años. 

Las celebraciones se limitan a transmisiones virtuales por Facebook e Instagram. Las cofradías, cultores, músicos y familias enteras, devotas de celebraciones organizan salones virtuales a través de sus teléfonos para compartir décimas y cantos desde sus hogares. Se llevan a cabo emisiones especiales por redes sociales, participación de cantantes y grupos musicales. La compañía ahora sólo es por Internet. El modo virtual impera. 

Es responsabilidad de la comunidad innovar al momento de adaptar los actos conmemorativos tradicionales. Las fiestas patronales son muy representativas, los ciudadanos las esperan con gran entusiasmo. A pesar del aislamiento no se quiere dejar de estar presente.

Vivimos una era de cambios individuales y colectivos. Es momento de exprimir las ventajas de las redes sociales y su capacidad de impartir conocimientos y comunicar información de manera rápida y eficaz. El futuro de las celebraciones tradicionales está participando directamente en las plataformas digitales. Los canales de comunicación de las localidades pueden llegar a todos los públicos de manera virtual y esta es una onda expansiva para la tradición, su transmisión y permanencia.