Colombia y Venezuela: Historia, alimentación y saberes compartidos

Fundación Bigott, con el apoyo de la Fundación BAT Colombia, presentó desde Caracas la más reciente publicación de las dos fundaciones: Colombia y Venezuela: Historia, alimentación y saberes compartidos, que es el resultado de una profunda investigación a cargo de la venezolana Ocarina Castillo D´Imperio (Antropólogo, Magíster en Historia Contemporánea de Venezuela y doctora en Ciencias Políticas) y la colombiana Esther Sánchez Botero (Antropólogo y doctora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Ámsterdam, Holanda). El libro traza un vasto recorrido por los cultivos, ingredientes, preparaciones y técnicas que caracterizan la cocina de los territorios venezolano y colombiano y por los procesos culturales, históricos, geopolíticos y económicos, sufridos en conjunto o por separado, que marcaron la alimentación de cada país y que construyeron sus gastronomías.

La mesa que nos une

Esta obra que indaga el orígenes y procesos de conformación de la cultura alimentaria compartida entre países hermanos, se presentó en el marco de «Encuentros gastronómicos» virtuales, con la participación de figuras representativas y expertas de la cultura gastronómica de ambos países.

Palabras de Giannina Rodríguez, Gerente General de Fundación Bigott

La programación titulada «La mesa que nos une», tuvo la participación del público en general, así como de un nutrido grupo de periodistas de la fuente culinaria.

En los cinco encuentros por videoconferencia con las autoras, hubo oportunidad de mostrar la manera cómo dos países latinoamericanos, Colombia y Venezuela, han consolidado sus hábitos alimentarios, sus fórmulas agrícolas y pecuarias, así como otros elementos que, en conjunto, dan cuenta de la transversalidad de los procesos asociados con la gastronomía y la culinaria.

A partir de estas consideraciones se reveló la vigencia de distintos recetarios diferentes que implican una amplia gama de preparaciones distintas, técnicas, saborizantes, utensilios, formas de comensalidad y ritualidades para cada país. Se destacó la forma en cómo se han constituido lenguajes y gramáticas culinarias distintas y complementarias a partir de elementos geográficos, históricos y ecológicos comunes. 

La comida es un lenguaje para expresar lo que se siente, se piensa, se es como ciudadano dentro de una sociedad y cultura. Es un lenguaje de la intimidad para conectar con la memoria, la historia y la forma en que se lidia con el pasado, el presente y se construye el futuro. Colombia y Venezuela: Historia, alimentación y saberes compartidos se publica no solo para responder a la pregunta “¿Por qué comemos lo que comemos?” sino para, más allá de lo invisible e indivisible que resultan las fronteras gastronómicas, descubrir que hay algo que se comparte y algo que diferencia a las dos naciones hermanas, y por eso hay que celebrarlo y protegerlo.