Las Turas

Redacción BAT Sin Fronteras

Las Turas es un baile ceremonioso de tradición aborigen de las etnias venezolanas ayamanes y jira jaras que se ha conservado en el tiempo para agradecer la abundancia de la madre naturaleza. Se trata de una tradición de origen indígena celebrada anualmente a finales de septiembre, un aporte cultural de los jira jaras y ayamanes que tiene como motivo rendirle tributo a la época de cosecha. Las turas, es de origen ayamán y jirafas del vocablo estercuye la cual no ha sufrido transculturización de ninguna índole.

Los instrumentos son de propia autonomía, ya que son realizados con restos de cráneos de venado de distintos tamaño, a los cuales se le cierran los orificios nasales y de los ojos, con cera virgen, dejando solo abierto el orificio occipital por el cual se reproduce el sonido característico de esta danza.

Y también se utilizan dos flautas, una más larga que la otra, denominadas tura macho y tura hembra, elaboradas con caña o madera, conocidas como quena que consisten en un tubo que se corta en una especie de W o M invertida en uno de sus extremos. Además dos silbatos hechos con cráneos de venado, también de diferente tamaño llamados cacho grande y cacho pequeño y finalmente una maraca, todos estos instrumentos son derivados de la cultura indígena.

Tureros veteranos de Falcón, fotografía: Francisco Colina.

Esta danza se caracteriza por poseer un orden jerárquico, organizada de la siguiente manera:

  • El capataz, símbolo de autoridad utiliza un látigo hecho de hilos trenzados con varios nudos en su extensión y encerado con cera de abejas, quien hace cumplir estrictamente las diferentes partes de la ceremonia
  • La reina, utiliza una corona provista de plumas de aves, habitantes de la zona y vistosas hojas como única prenda. Es la anfitriona del baile y responsable de la abundancia de alimentos para la celebración.
  • El mayordomo, cumple varias funciones de las cuales destaca el velar por el emplazamiento de la cruz en el centro del palacio, la disposición de las velas por la reina, la ordenación de los círculos de rigor, la precisión de las ofrendas, etc.
  • Los cazadores, normalmente eligen trece entre los más destacados de la comunidad que deben llevar animales de monte para los preparativos de la ceremonia.
  • Los músicos, el grupo musical está conformado por seis personas: dos cacheros mayores (cachos de venado), dos cacheros menores (cachos de matacán, especie de venado más pequeña) y dos tureros (flautas de caña).
  • Al sur del estado Falcón y al norte del estado Lara se conserva, casi íntegro. El hombre campesino lo practica con orgullo y sobre todo con mucha devoción.

La palabra tura

La palabra «Tura» tiene en este ritual dos significados importantes en el lenguaje de los tureros. Por un lado significa que la cosecha de maíz ya está lograda, que ya se cuenta con ella. Y por el otro lado se refiere al tipo de flauta hecha de carrizo y que puede ser de dos clases: a) La Tura Chiquita y b) La Tura Grande. Se diferencian estos instrumentos porque la pequeña es más corta y con tres huecos y la grande es más larga con cuatro orificios. La Tura Chiquita, también llamada «Tura Hembra» produce al soplarla un sonido mas agudo que la “Tura Macho” o “Turo” más grave. Pero también se habla de la TURA CHIQUITA ó TURA PEQUEÑA y de la TURA GRANDE.

Dicen quienes han participado en la ceremonia, se trata de una “experiencia mágica”. En la ceremonia se brinda con chicha o carato al espíritu del “árbol de la basura” arrojando parte del líquido sobre su tronco mientras el capataz recita los mantras en solicitud de agua de lluvia suficiente, buena cacería y buena recolección de frutos y plantas medicinales para el próximo año.

Tras la fiesta popular, empieza la tura grande, una ceremonia secreta que se prolonga por 9 días, se practica en sitios montañosos y donde asisten las personas que se consideran descendientes de aborígenes. Los oficiantes utilizan caña de azúcar, palmas, hojas de plátano, mazorcas de maíz  y flores colgadas, en cuyo centro se coloca una cruz de madera y cinco velas, que representan los espíritus de los antepasados ayamanes y jirajaras.

Las turas celebran la tierra, el otoño. La tura, que es la parte telúrica, celebra el otoño porque está de fiesta la tierra y nosotros lo que hacemos es bailar con ella, bailar con estos instrumentos que ella misma nos ha regalado.