Referencias sobre una devoción mariana

Mariana Dávila Arzola

El pueblo venezolano en su gran mayoría es creyente. Su religiosidad conforma gran parte de su identidad social y cultural, y la fe y devoción hacia la Madre de Dios una de sus mayores expresiones. Los testimonios en torno a la figura de la Virgen María abundan en el imaginario religioso venezolano, recorren todo el territorio nacional, a su vez lo diferencian y unifican, y promueven el reconocimiento, la aceptación y la diversidad entre sus seguidores. 

El rostro de la madre excelsa estremece a sus creyentes, les transmite confianza, atiende a sus solicitudes. Ellos le comunican sus padecimientos y felicidades, ella escucha. Es así como la Virgen María se encuentra presente y forma parte importante, como figura materna también, de la cultura venezolana, ya que desde sus inicios fue una fuerte motivación para la cristianización del pueblo americano. La huella de esta influencia se hace notar en la evolución y conservación de la imagen que ha tenido la Madre de Dios en diferentes regiones de Venezuela y en su celebración en distintas fechas del año.

En este breve comentario, se hará referencia a unas de las devociones marianas más relevantes y emblemáticas del país celebradas en el mes de septiembre, como lo son, Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, Nuestra Señora del Valle y Nuestra Señora de la Merced. Las vírgenes nombradas, guardan afinidad con los habitantes y los espacios donde son celebradas. Ellas ejercen la representación y la protección celestial de dicha comunidad, puesto que también a lo largo del tiempo han mantenido una estrecha relación con su historia y tradición local.

Nuestra señora de Coromoto

Una breve reseña histórica.

“…la tradición le atribuye a la santísima Virgen habérsele aparecido un 8 de septiembre a un indio principal, o «cacique» de un grupo denominado cospes, llamado Coromoto y haberlo invitado a bautizarse. El indio evadió el consejo de la señora de los cielos que se le aparecía hasta que, debido a la persuasiva insistencia no desprovista de hechos sorprendentes, terminó por aceptar la petición y la nueva fe.” 

Una segunda aparición ocurrió el 11 de septiembre de 1652 en el estado Portuguesa, en los Llanos de Venezuela, factor que debido a la consumación simbólica entre religión y tradición suscitada ha conformado la esencia de la identidad llanera venezolana. Luego del encuentro, la historia de la Virgen de Coromoto siguió siendo documentada en fuentes de gran valor, por ejemplo, en Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela de José Oviedo y Baños (1723) y en El Orinoco ilustrado y defendido (1741), escrito por el padre jesuita José Gumilla, misionero en el Orinoco. En ambos casos, los escritores hacen referencia a la aparición de la Virgen en Guanare.  Posteriormente, los años comprendidos entre 1942 y 1952 se tratarían de una década muy importante para la devoción a Nuestra Señora Coromoto, ya que se consolidaría su culto como patrona de Venezuela.

Oración.

“¡Oh Virgen de Coromoto! En tus manos deposito esta súplica (tal intención, tal necesidad). Bendícela. Preséntala al Corazón de Jesús. Haz valer tu amor de Madre y tu poder de Reina. ¡Oh María! Yo cuento con tu ayuda. Yo confío en tu poder. Yo me entrego a tu voluntad. Yo estoy seguro de tu misericordia. ¡Madre de Dios y Madre mía! Ruega por mí. Llévame al Corazón de Jesús.
 Bendícenos Madre Santísima.
Cúbrenos con tu Manto Madre Mía.”

Cada 11 de septiembre la festividad trasciende la ciudad de Guanare en el estado Portuguesa, lugar donde se dio su primera aparición, hoy en día el culto a Nuestra Señora de Coromoto se ha extendido más allá del territorio venezolano. Factores de inmigración y transculturización, han hecho que la Virgen sea conocida en tierras internacionales, comúnmente de habla hispana, como España, México, Argentina, Chile, Costa Rica, Perú. Sin embargo, a pesar de que es la única aparición mariana de América del Sur y de Venezuela aprobada por la Iglesia Católica, no tiene tanto reconocimiento y fuerza de devoción, como, por ejemplo, la Virgen de Guadalupe de México.

La importancia de la Virgen de Coromoto radica no solo en su figura en el ámbito religioso, en su poder conciliador y protector,  sino en la construcción de identidades en Venezuela, en su relevancia en los fenómenos de «llanerización» y «desllanerización» de la cultura venezolana, como también en la valoración de las raíces indias, la presencia de los indios, de lo indio, y por consecuencia, del futuro indio en la cultura venezolana.

 

Nuestra Señora del Valle

Así como Nuestra Señora de Coromoto, cada año, el 8 de septiembre se festeja y celebra la devoción hacia la Santísima Virgen María, en el Valle del Espíritu Santo de la isla de Margarita. Esto no sucede únicamente en el estado Nueva Esparta, también en los estados orientales de Monagas, Anzoátegui y Sucre. En Delta Amacuro, parte de Bolívar y Guárico, también se venera a la Virgen del Valle.

La imagen de la Virgen María correspondiente llegó primeramente a Cubagua, pero después del devastador huracán que azotó la isla en 1542, fue trasladada a la Isla de Margarita a El Valle del Espíritu Santo, hecho que dio origen a su nombre. El 8 de septiembre de 1911, el papa Pío X autorizó al obispo de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar (Diócesis de Guayana, Antonio María Durán), con el fin de que hiciera la coronación canónica de la Virgen del Valle. Es así como el 5 de septiembre de 1921, el obispo de la Diócesis de Guayana, Sixto Sosa, declaró a la Virgen del Valle como patrona principal de la diócesis. En su momento dicha celebración no solo atrajo a seguidores nacionales; creyentes y feligreses de variadas proveniencias formaron parte del acto. De esta manera, la Virgen del Valle fue proclamada la Patrona de Nueva Esparta, de todo el oriente venezolano, de los pescadores y de la Armada Nacional. También es conocida como la Virgen Marinera y la Virgen Patriota.

A lo largo de la historia, la Virgen del Valle ha sido protagonista de muchos milagros tanto para individuos como para colectivos y localidades. Son abundantes sus participaciones en cura de enfermedades, buenas cosechas y pescas, resolución de problemas personales, protección ante fenómenos naturales,  como también en el incremento del turismo y desarrollo, la proliferación del comercio e importantes complejos habitacionales, nuevas urbanizaciones, y centros comerciales en la Isla de Margarita.  Hoy en día se reconoce como una Virgen que llena de esperanza a una nación entera, la protege, acompaña y bendice con felicidades y previene desgracias.

 

Retrato de una celebración.

“Fórmese el lector una idea de semejante escena y considere además del ruido sordo de la multitud, el susurro de las palmas, el murmurio del riachuelo y el incienso que se prodiga a la Virgen, todo en indefinible mezcla con los rezos, y los cantos, y la música, subiendo hacia el cielo por sobre las frenes rendidas ante la imagen, representación de la idea que encarna la inmaculada Virgen María; y si el lector tiene corazón para sentir, se contestará satisfactoriamente las preguntas naturales que se hace el espíritu ante semejante espectáculo. —¿No llegarán esas ofrendas hasta el trono de Dios?— ¿Y no merece Dios ese tributo del hombre, a Él tan solo dirigido, en la persona de aquella purísima criatura que el mundo civilizado tiene por madre?.” (Level, “Las fiestas de la Virgen del Valle”, 31-32)

 

Nuestra Señora de la Merced

También conocida como la Virgen de la Misericordia, se celebra el 24 de septiembre la fiesta de la Virgen de la Merced, advocación que se remonta al siglo XIII cuando la Virgen se le aparece a San Pedro Nolasco y lo incita a continuar liberando a los cristianos esclavos.

Su figura fue muy importante en la Evangelización de América, extendiéndose y arraigándose por todo el territorio. Su llegada al continente americano coincidió con el poblamiento de las principales ciudades andinas, como Cuzco, Lima, Quito, Paita y la Villaviciosa de la Concepción o San Juan de Pasto, y especialmente, al arribar en Venezuela participó en la Orden de la Merced desde sus inicios.

En la actualidad, la veneración a la Virgen de las Mercedes se da en varios pueblos de Venezuela como Calabozo en el estado Guárico; Lobatera en el estado Táchira; Zea en el estado Mérida; Onoto en el estado Anzoátegui; Río Chico en el estado Miranda; Aponte y La Trilla en el estado Aragua. Es considerada patrona de los privados de libertad, patrona de Caracas y Patrona del Cacao.

Es importante resaltar como cada una de estas vírgenes fomentan valores, fortalecen la identidad cultural, religiosa, familiar y comunitaria venezolana al promover vínculos y enlaces no solo de orden espiritual sino también afectivos, inclusivos y sociales.